Comulgantes
Jueves, Julio 17th, 2008
Noticias frescas:
De mis veinticuatro churumbeles, veintitrés han comulgado. Una de mis alumnas es musulmana. ¿Infiel?
Los demás han sido entrenados en la cosa del estrés ceremonial y, con apoyo paterno y el más mínimo atisbo de vergüenza, han encontrado la excusa legal para pasar de los deberes.
Sentirse parte de la Iglesia Católica, afianzar la fe es un concepto que les queda grande. Eso sí, los catequistas hacen un esfuerzo porque sean capaces de ponerse en lugar de los demás, adquirir “uso de razón” -uno de los argumentos más válidos que trasciende el hecho de comulgar-, entrar en la vida adolescente, paso imprescindible para la adultez.
Ellos definen sus actividades en la catequesis como “hacer deberes”… y están deseosos de llegar a la ceremonia para no volver a pisar la iglesia en mucho tiempo porque se aburren.
Uno de mis chicos, traumatizado, no esconde su malestar cuando dice que su madre lo vistió de “marinero pobre”. Y otra, concluye, cuando le pedí que escribiese sobre la ceremonia: “leímos y escuchamos al pesado del cura. Después del aburrimiento vino la ¡¡ Fiesta!!”
Buscas el sentido religioso del acto y resulta que aquí ni dios habla de dios, y chocas con la cosa material pura y dura: el convite, el traje, las fotos, la lista de regalos…
¿Pero son católicos? Según parece sigues siendo católico hasta que decides borrarte y lo consigues, la catolicidad no desaparece por la falta de uso.
Esta entrada que no pega con la época veraniega fue escrita en mayo (tiempo de comuniones) y viene a cuento después de leer la noticia de que sólo el 57 % de los españoles se califica como católico. Nosotros superamos ampliamente la estadística, por un treintaytantos por ciento más.
¿Seguirá siendo Molinica el pequeño VAticano? ¿O eso era la Ribera?

