Archive for Mayo, 2008

Lasaña de bacalao y espinacas

Domingo, Mayo 11th, 2008

lasagna

 

Para variar, una receta ….de cocina. He superado mi obsesión sanitaria.

 

Los viajes italianos marcan carácter y, observando cómo lo hacen,  hemos experimentado con muchas variedades de salsas y pastas.

¡Por fin!, superados los tradicionales macarrones pastosos de doña Anita.

Una lasaña es una plato enredoso, no difícil, así que ánimo y a por ella.

Una olla grande con mucha agua y sal (el mar menor)  servirá, una vez haya roto a hervir,  para cocer diez placas de lasaña. Echalas una a una, esperando un poco, parece una tontería, pero es la forma de que no se peguen -son violentas por naturaleza-.

Picando cebolla, pimiento rojo y tomate. Se ponen a rehogar en ese orden, con aceite…claro, en la sartén.  Los italianos no apuran la salsa como nosotros, su intención no es hacer tomate frito.

Las espinacas, al vapor. Se hacen rápido y se escurren. Aún me sorprendo cuando las veo reducidas a nada, una mancha verde.

El bacalao, sin espinas, en daditos pequeños. Se añaden a la salsa cuando el pimiento está hecho, junto con las espinacas. Ojo, todo pescado pasado de cocción se vuelve estropajoso.

Un cazo para la bechamel. Aceite y unos ajos fileteados para dar aroma. Los sacas cuando estén dorados y los echas a la salsa. Aquí no se desperdicia nada. Dos cucharadas colmadas de harina sobre el aceite caliente, vueltas y vueltas, huye del grumo. La harina se tostará, es el momento de poner la leche –algo más de medio litro-, gira, gira, gira, hasta que espese. Y aún así, sigue, dando vueltas. Ralla la nuez moscada, ponle sal y sigue dando vueltas, la leche se debe evaporar un poco, para concentrar el sabor.

Ya casi está. Ahora en el fondo de la fuente unas cucharadas de bechamel y algo de salsa, placa de lasaña. lonchas de queso, placa, salsa, placa, bechamel, placa, queso, placa, salsa, placa… ya no te quedan. Baña la montaña con bechamel y espolvorea con el parmesano.

Cuarenta minutos de horno a 180º. Ojo, no se tueste demasiado el queso.

 

A comer.

 

Variaciones.

Los italianos hacen una bechamel muy consistente, a mi no me gusta. La forma de espesarla es añadir más harina, al principio, si te lo piensas mejor después tendrás unos cuantos grumos invitados a tu plato.

A falta de bacalao hazla vegetariana.

 

 

 

 

 

Trompetas

Sábado, Mayo 10th, 2008

trompetas 

 

 

 

Se me acercó por detrás y me dijo,  “siempre junto las trompetas con el tío de la cabra -y continuó- , hoy no, ha sido otra cosa”.

Hace veintitantos años nos lanzamos a la aventura de organizar una empresa para ganarnos las habichuelas (legumbre que aborrezco). Debemos estar investidos de una pátina gruesa de dignidad, porque hemos trabajado mucho desde entonces, ya sabéis, dicen que el trabajo dignifica.

Johann Sebastián Bach sintoniza conmigo, si tuviese que guardar las partituras de un solo músico histórico yo lo elegiría a él. Y mira por donde, después de veinticinco años nos da por celebrarlo y un antiguo alumno, Paquico Cánovas, tierno zagal, regala un concierto con dos trompetas marcando una marcha solemne de Bach. Llanto y música suelen ir de la mano y no era la cuestión de la ceremonia, era la música joía lo que me puso en lágrimas.

Una trompeta puede, en su estridencia, herir. Las trompetas son las hijas de los cuernos anunciadores de batallas. Las trompetas de Bach desbordaron alegría. Cosa más bonita.

 

Traducción de términos molineros:

“Siempre JUNTO” = Siempre asocio…

MEDICAMENTOS

Martes, Mayo 6th, 2008

Tengo un papiloma plantar, recogido seguramente en la Santiago Vidal. Es pequeñajo y duro. Me he decidido a terminar con él antes de que desarrolle su puñetera culebrilla en el pie y la cosa vaya a más. Intento evitar el fastidio de aparcar mis tacones de diez centímetros.

El tratamiento es bien sencillo. Pillas al papiloma distraído en el pie, lo acorralas entre esparadrapo, lo bañas con verruguicida y según va agonizando, lo rebanas con ayuda de un bisturí. Paciencia, y días después has terminado con él.

Necesitaba una herramienta para llevar a cabo mi plan así que pasé por la farmacia del barrio de Corea para comprar el bisturí. La cola llegaba a la calle, cosa normal en esta instalación sanitaria y comercial.

El farmacéutico, un tipo campechano, y sus mancebos –unos seis- dan conversación a los clientes mientras despachan. Te explican c por b los detalles de la aplicación del medicamento, te pregunta por la salud, la de tus hijos y parientes, se preocupan por tu economía al recomendar genéricos antes que medicina de marca, incluso te cuentan sus experiencias con pócima similar. Así la cola se extiende como culebrilla de papiloma.

Esperando, observo, espío a los clientes. Una señora con niño preadolescente entrega un libro de recetas rojas, color de pensionista: Once en total. El mancebo sale minutos después con una torre de cajitas, tiene que recortar los precintos, pegarlos con cello en la receta, insacularlas, entregar a la señora, preguntar por la salud del enfermo, no cobra nada –los pensionistas no pagan.

Al menos éste va amortizando sus aportaciones a la Seguridad Social, aunque sea a costa de tener una salud lamentable, magro consuelo.

Nota histórica, posiblemente falsa.

Corea es el nombre no oficial, Molinica era un pueblo dado al mote, creo que se está perdiendo, del barrio de San Miguel. Cuando yo era pequeña, este barrio estaba en las afueras de Molinica. Hablamos del tiempo cercano a la guerra de Corea en los años cincuenta, país lejano, exótico, allí donde San Ignacio de Loyola perdió la sandalia y que era centro de las noticias, supongo, yo aún no había nacido. Vivir en ese barrio era como vivir en la otra parte del mundo. Humor molinero.

Utilizar el término insacular es pedante. Es un homenaje a quien tiene ovos de usar palabras nuevas y teóricamente caducas, aunque se equivoque.