Cosas de mujeres
Martes, Marzo 11th, 2008 
¿Por qué las expectativas sobre buen rendimiento escolar que tengo con las niñas es muchísimo mayor que con los niños? Mis alumnos actuales son todos preciosos, pero los chicos de mi clase son un desastre, con alguna excepción muy excepcional.
¿Los padres exigen lo mismo a una niña que a un niño?
¿Por qué teniendo brillantes expedientes académicos y valía más que demostrada, las mujeres no son las que organizan y presiden las empresas?
¿Por qué el año pasado murieron 70 mujeres en España entre las amorosas manos de sus parejas? La idea genial de repartir imanes para el frigorífico con el 016 es de una lucidez impresionante.
¿Por qué un hombre que afirma “ayudar” a su mujer en las tareas de casa es un buen hombre? ¿No come? ¿No se ducha? ¿No caga? ¿No mancha? No es necesario que ayude a nadie, que limpie su mierda.
¿Por qué una mujer que “ayuda” en casa, en los mismos términos que un tío, es una gandula mala pécora y los más seguro es que tenga mala conciencia?
¿Por qué las mujeres son capaces de hacer varias cosas a la vez y los hombres no?
¿Por qué las mujeres cada vez son más remisas a ser madres?
¿Por qué la mayoría de mujeres que conozco se sienten feas y gordas y andan a régimen perpetuo ?
¿Por qué las mujeres pierden horas de sueño para maquillarse?
¿Por qué muchas mujeres maduras parecen árboles de navidad? El ejemplo más brillante es Teresa Fernández de la Vega.
¿Por qué las mujeres se ponen tacones si les joden los pies?
¿Por qué las mujeres se depilan, se tiñen el pelo compulsivamente?
¿Por qué la industria de la cosmética y la cirugía estética mueve tanto dinero en España y una gran parte se lo gastan las mujeres?
Seguramente hay otros muchos más por qués relativos a conductas femeninas o hechos sociales que afectan a las mujeres de manera singular. Lo más gracioso de todo esto es que ni nosotras cuestionamos trato tan distinto, ni la cultura que lo sustenta, entramos por el aro y todo esto nos parece tan natural como tener pestañas, uñas o callos por que nos aprietan los zapatos.
Es más, podemos estar contentas y sentir agradecimiento, al fin y al cabo no hemos nacido en un país africano donde tendríamos la suerte de sufrir una mutilación genital, ni llevamos burka, ni velo, ni pañuelo, incluso podemos tomar café en la calle sin que nos detengan, podemos abrir una cuenta corriente, e incluso podemos trabajar sin pedir permiso a nuestros hombres. ¡Tenemos suerte!.
Por mí se pueden meter el día de la mujer trabajadora donde les quepa, no quiero diferencias, ni siquiera positivas.
Aquí faltan unas paletadas de mala leche por nuestra parte. Empezar a mirarnos nuestro propio ombligo y repetirnos eso que los hombres creen firmemente: “yo soy el centro del universo”.
IMAGEN. La mujer árbol de navidad: suele pasar los cuarenta años. Intenta, inútilmente, esconder las arruguillas que atesora detrás del brillo de múltiples abalorios: pulseras, pendientes, lentejuelas, colores brillantes, maquillaje gotelé…
