Alucinaciones
Sábado, Marzo 8th, 2008
Tuve la santa paciencia de ver el segundo debate entre Zejaspé y Rajoy. Después de tantos dimes y diretes de la semana pasada sobre quién ganó y quién perdió, quería comprobar con mis propios ojos el intríngulis del segundo partido.
Me resultó muy estimulante comprobar que en la recepción de los líderes “carismáticos” estuviera una chica muy mona, un maduro bajito con bigote y un enano calvo que debe mandar mucho o muchísimo dado el sitio en que estaba. Me congratula comprobar que la autoridad es independiente de la apariencia física. Aunque no siempre.
¿A quién votan las mujeres? Según parece, la apariencia física también cuenta a la hora del voto, y Zejaspe se lleva unos cuantos votos en razón de sus ojos verdiazules. Yo estoy vacunada ante esta tentación de dar mi voto a un tipo que sólo es ojos azules y una mandíbula que se escurre en carnecita blanda, como lo estuve ante las patillas falsamente viejunas de González una vez hubo llegado al “OTANDENTRADANO_OTANDENTRADASI”.
La razón es puramente personal, prejuiciosa e intransferible, no me gusta que me engañen, ni quien se apoya en un mundo de apariencias, además tengo un trauma personal que explicaré: durante años aguanté un alumno muy parecido a este tío, unos ojos azules enormes subrayados por una boquita de piñón y una barbilla huidiza, un bebé crecidito, con la pega añadida de que su madre, que le estuvo atando las cordoneras hasta los diez años, estaba convencida de que su hijo era un genio. Las alucinaciones son varias y están muy bien repartidas. .
Lo que yo vi en el debate no se parece en nada a lo que después afirman las encuestas, los “debatidores” profesionales y/o tertulianos que aparecieron en los programas posteriores. No se me va del magín la sensación de que la opinión profesional siempre está al servicio de alguien que no es precisamente doña objetividad.
El ganador fulminante es Zejaspé, según encuestas, todas ellas.
Yo veo a Rajoy como un tipo tranquilo, trabajador, riguroso, feíto, detestado por las cámaras de televisión y por los que detrás de ellas trajinan. Posiblemente me equivoco, está claro que mi percepción de la realidad es un tanto aleatoria y subjetiva, fuera de la norma.
. A mi Rajoy ya me caía bien cuando era ministro de educación por las mismas razones. Su tránsito por la oposición ha sido duro y bronco, tanto como puede ser el momento de alguien que espera un regalo y recibe una ducha de agua fría. Y veo al contrincante como la fotocopia de mi antiguo alumno, es decir, fatal. Es que ni le escucho porque para qué voy a perder el tiempo con un tipo sin sustancia.
El té con pimienta al que últimamente me he suscrito, debe producir alucinaciones. Así voy, alucinando en colores, descartamos rojo de rosas sin puño, azul cielo con gaviotas y nos quedamos con el rojo magenta, un color muy de pintores, necesario para hacer un buen lila. Al fin y al cabo, Rosa Díez es una señora que aún sonríe a pesar de las muchas putadas que ha tenido que aguantar.
Y si el voto se pierde, que se pierda, al fin y al cabo ninguno de ellos va a ir el lunes a trabajar por mí, de esa alucinación no me salva ni dios.