Milagro en Roma
Domingo, Marzo 30th, 2008
Hola, queridos. Hemos vuelto de Roma. Cuatro días pateando calles, plazas y museos sin una sola ampolla en los pies. Ese es el milagro. No vayáis a pensar que se nos ha aparecido la virgen o he visto al Papa.
Leí un artículo de Pérez Reverte en el que se calificaba de turista perezoso. Es decir, un tipo que una vez llegado al destino se sienta en una cafetería a ver pasar el mundo. Yo aspiro a eso, pero cuando tenga a mis espaldas sólo una cuarta parte de los kilómetros que el periodista ha caminado guiado por su profesión.
Roma no es una ciudad para contarla, hay que ir.
Conclusiones de viaje:
Molinica del Señor es un pueblo que tiende a la universalidad. Allí me crucé con el Chules, vecino del pueblo y compañero mío de parvulario. Fue en la plaza Navonna y guiaba un rebaño de alumnos reconocibles a la legua por el grito de guerra del joven murciano: ¡Acho! Tío! ¡Hijoputa!… previo al mensaje que quiere expresar.
Cualquier persona en Roma puede tomar conciencia de lo que es la humanidad, te sumerges en una minestrone de idiomas y personas. Es la oportunidad de contemplar personas, cosa importante, ¿ más que la visita del lugar?. Posibilidad posible.
El lugar es incalificable: hay que verlo, vivirlo y sufrirlo. Tiene grandes posibilidades turísticas, aunque no tengas mucho dinero y si lo tienes, ni te cuento:
A.- Entrar a las iglesias es gratis gracias la antológica generosidad de los católicos, porque una iglesia es iglesia y museo al tiempo y te permite ver muchas obras que están registradas en los libros de Historia del Arte del bachillerato (así compruebas que lo que se estudia en los libros a veces existe) , en la iglesia puedes descansar al fresco e incluso participar de una espectacular ceremonia con música en directo, todo un lujo.
B.- Los restos arqueológicos de los “romanos romanos”, suelen estar al aire libre, mirar es gratis, tendrás que pagar si te empeñas en poner tus piececitos sobre la misma tierra que pisó Julio César o Tiberio.
C.- Las calles de Roma son un muestrario de urbanismo y jardinería, te regala sorpresa tras sorpresa, edificio tras edificio, fuentes, plazas, puentes, tenderetes
Así que, ponte en camino, ya sabes que todos llevan a Roma, ponte unos zapatos cómodos y la mochila al hombro y lánzate, Roma te espera.






