Tenerife en carnaval
Sorprendente fue comprobar, después de tener ya las entradas para el concierto de Cecilia Bartoli, que en Tenerife, y el resto del mundo, era carnaval.
Aunque la temperatura no varía en las Canarias, de quince a veinte grados estos dos días, sí se notan las estaciones y el invierno apaga el brillo exuberante que tiene la vegetación en verano. Para contrarrestrar los nativos ponen el color que falta en disfraces y animación carnavalesca.
Una murga es un grupo de personas que se disfraza en grupo, canta en grupo, pasea en grupo, baila en grupo… y para agrupar tanta cosa se suponen cientos de actividades de preparación, mucho entretenimiento. Murgas infantiles, juveniles, sólo masculinas, sólo femeninas, mixtas…. todas cantan, bailan y hacen música.

Una mascarita es un espontáneo que se lanza al carnaval con cuatro trapos y unos cuantos brochazos de pintura. El domingo a las doce de la mañana nos cruzamos con una señora con bebé extrañamente alta, bien vestida, muy arreglada, casi uno noventa, empujando su carrito. No soportó la madre el escrutinio cercano, el bebé, que nos enseñó con mimo, era un gurullo de toallas y ella era él
El carnaval es también ruido, despendole y borrachera juvenil. Quedar traspuesto a copazos va camino de ser costumbre universal de la fiesta adolescente, sea carnaval de tenerife o Bando de la Huerta.
Tuvimos la enorme suerte sociológica (de lo contrario no habría lugar a esta sesuda reflexión sobre los modos de diversión de la tribu) de compartir hotel con un grupito de adolescentes de treinta años durante la madrugada del sábado.
Modos de diversión:
Aporrear puertas a dos puños.
Aporrear puertas a dos puños y un pie.
Jugar al fútbol en el pasillo. “Yayo, soy como maradona”
Jugar al fútbol en la habitación haciendo gol contra una lámpara. ¡Biéeeeeeeeen!
Gritar que se ha echado un polvo loco con una compañera de isntituto encontrada casualmente (mentira cochina)
Gritar que han sorprendido a Pepe con una tipa eyando un polvo con una excompañera de instituto(mentira, no hubo polvo)
Cantar desafinando “Soy una estrella”, quinientas dos veces.
Hacer, también a voces, un resumen de la locura de la noche.
Dormir la borrachera a partir de las ocho de la mañana.
Pedazo de diversión.
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