Madrid, Madrid, Madrid….

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 Visita a las niñas después de meses sin verles la carita. ¡Qué monas! Jornada de convivencia paterno filial aunque no guiados por la estela de la iglesia, es que apetece comprobar cómo se desenvuelven. Cosas de padres.

En Madrid hace frío seco que absorbe la humedad de la piel, siento como me acartono. Como, otra vez, estamos de turismo tenemos la intención de patear el Madrid centro,  pero teniendo en cuenta que las distancias son una verdad relativa, y más en Madrid, lugar en el que cuando un nativo te dice ahí cerca, debes multiplicar por diez  porque tus cercas no son como los suyos. Los pies me la vuelven a jugar y he vuelto con una ampolla en el pie izquierdo.

Elenita está perfecta en su habitual devenir: algo de estudio, trabajo en proyecto y diversión en proporción directa al dinerillo que le queda. Esta criatura necesita un trabajo para tener claro el sudor que produce ganar un euro y un listado de los miles de actividades cultural recreativas gratis que ofrece la capital.

Viajamos en tren, recocidos. La RENFE, mirando el calendario ha caído en la cuenta de que es invierno y ha conectado la calefacción sin tener en cuenta que éste viene suave. Deseando bajar del tren.
El taxista que nos llevó desde Atocha al hotel nos resultó  ilustrado y  nos aclaró que el mercado de San Miguel de Madrid, ahora en plena reforma es obra de Eiffel, cosa incierta según wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Mercado_de_San_Miguel

El hombre nos explicó este dato con firmeza de político, y le creímos. Además nos informó sobre el museo minero, el museo geológico minero y la magnificencia de las minas de Linares, lugar del que era oriundo,  frente a la escasez mineral de las minas de la Unión. La moraleja es que si te mienten con naturalidad,  tragas ya que no hay razón para desconfiar. Vale el razonamiento tanto para el taxista como para el político. Para ponerte a salvo de la  sensación de ser el tonto del pueblo, no te queda otra que recoger ciertas informaciones con pinzas, guardarlas en una bolsa hasta que seas capaz de comprobar si la información es cierta. Y no es este prejuicio contra los taxista, es contra los mentirosos.

Madrid viernes noche, sigue siendo como  un día de mercado en Molinica, una masa ajetreada que se divierte.

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