Atrasos musicales
Tengo en el tintero unas cuantas cosas. Música escuchada en diciembre. Los finales de trimestre tienen la facultad de comerse mi tiempo para escribir.
El concierto de la sinfónica de San Petersburgo, meses después, deja el recuerdo del espontáneo vociferante que dice:
”Así se toca”.
No nos miramos, no hizo falta, rompió el silencio que tanta eficacia había conseguido entre el público y rompimos a
aplaudir.
Yo habría puntualizado también a gritos: :
“Muy bien dicho”,
porque es verdad, así se debería tocar, .pero aún no he conseguido dejar de lado mi timidez natural.
Con la de San Petersburgo tuve la sensación de escuchar perfectos bloques instrumentales en contraste y armonía, caminando juntos y en oposición. Difícil de explicar pero muy emocionante. Y un volumen anormal, potente, como el del coche de un maquinero. ¿Están todos un poco sordos?
Un “Mesías” de Haendel, el 17 de diciembre, interpretado por la orquesta filarmónica de cámara y coro de Cámara de Pardubice. Me gustó a pesar de que tengo la idea de un “Mesías” interpretado por una gran orquesta y coro enormes. Los 16 del coro se portaron como jabatos, es decir se defendieron, y volví a disfrutar de la sensación de cuerdas nítidas, de entradas evidentes en cada caso, por la intensidad y el color de las voces
. Curioso ¿y poco adecuado? el ir y venir de los solistas que no aparecieron con la masa del coro y la orquesta, aparecían y desaparecía cada vez que debían cantar. ¿No soportan estar juntos?. Lucidísimo el papel del tenor, dueño de una voz cálida. El punto opuesto al tenor furibundo que tanto me repatea.

Aquí la familia del abono sinfónico.
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