Italia en cien items (del XXX al XL)
Miércoles, Diciembre 5th, 2007XXX. Nos saltamos el desayuno sólo a medias, tenemos el coche lleno de latas, zumos, paquetes de leche, frutos secos, manzanas, pan seco, queso, barritas dietéticas, vasos de plástico y hasta papel higiénico. Hace frío y compro unos guantes de lana en la estación de Flaminio a un hindú. Son calentitos, grises y muy grandes.
XXXI. Me acabo de dar cuenta que he extraviado un día de viaje. Sé que estuve en Galeria Borghese, pero no recuerdo cuando, si fue antes o después del lumbago. Esto es parte del efecto Miolastan.
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XXXII. Teníamos nuestras entradas para la Galería Borghese y en el último minuto somos conscientes que son para Diciembre. Tierra tráganos: 28 euracos en equilibrio.
XXXIII. Villa Borghese es uno de los parques más rotundos de Roma. La Galería es uno de los muchos edificios que alberga dentro de un jardín espectacular: el zoo, el Museo Romano de Arte Etrusco, el botánico, la Galería de Arte Moderno, el Museo Romano de Instrumentos Musicales Para echarle cuatro días.
XXXIV. ¡Conseguimos que nos cambiasen las entradas! Sin mucho rogar y en un perfecto castellano, el nuestro, ellos nos entienden. Entraremos en el turno de la una. En este museo se entra a de 200 en 200, después el museo es tuyo, compartido con los otros 199. Se cierra la puerta y hasta dos horas después no entra nadie: sabia decisión.
XXXV. Antonio Cánova es un escultor neoclásico. Además de imitar el estilo y la composición de la escultura griega y romana tiene la gracia de retratar a personajes históricos contemporáneos suyos. La galería Borghese intercala entre su exposición permanente una exposición temporal de Cánova.
XXXVI. La exposición de Cánova nos ayudó a comprender el trabajo escultórico. El primer esbozo es un modelo de yeso, mucho más fácil de trabajar que el mármol. Si te equivocas vuelves a poner un pegote de yeso que unos minutos más tarde es retocable. El yeso es un material barato, moldeable y mucho más barato que el mármol. El esbozo se llena de clavos que son puntos de referencia cuando se esculpe en mármol. Cánova además inventó un sistema de patinado para sus esculturas que las pone a salvo de la intemperie y además les da un tacto sedoso indescriptible porque no nos dejaron tocar.
XXXVII. La exposición permanente de la Galería Borghese es prolija, puedes ver la increíble “Dafne transformada en laurel” de Bernini y una colección de pinturas sin desperdicio. La entrada en grupo se hace algo pesada, hay demasiada gente en las primeras salas. Conforme pasa la visita, la gente se va repartiendo por las salas y todo es mucho más cómodo. En cualquier caso nunca estás solo.
XXXVIII. El edificio es una muestra de la decoración de la época del postbarroco. No hay espacio vacío en sus paredes y techos, una intrincada decoración de frescos simulan escenas de la vida, de la mitología, se entremezclan con las columnas, las nubes se aposentan entre el techo y los pilares y parecen nacer de ellas.
IXL Paso museo es mucho más cansado que una caminata a buen ritmo. Al final del recorrido me entretengo viendo un artilugio informático que te ofrece la visión virtual de las salas y de algunas esculturas desde cualquier punto de vista. Me siento, me arreglo los calcetines, ya se sabe que una arruga en un calcetín produce una ampolla y en este trance un vigilante me echa a la calle, se acabó mi tiempo.
XL. Comer a las cuatro de la tarde en una furgoneta de perritos calientes en medio de Villa Borghese es un lujo extraño y más cuando se tiene hambre. Los hindús se han hecho los dueños del negocio portátil en Roma. Un bocadillo de jamón y queso aplastado como si fuera una galleta por el peso de una plancha caliente bajo un árbol centenario es un lujo.



Puerta del zoo de roma, la galería Borghese y el Museo Nacional Romano.
