Vuelan
Domingo, Octubre 28th, 2007En la “amoto”, juntos como dos buenos amigos, la máquina esta nuevecica y ellos también. Viernes tarde, casi noche, todos los vecinos de vuelta a casa con ganas de fin de semana, de hacer la compra, tomarse unas cervezas con los amigos y comer con la familia en domingo:
” Acho, tío, dale, dale, dale, que me ha llamao la Yessika. Acho, tío.
Y el Javi arrechucha el puño y le mete caña al trasto casi recién estrenado. El Jonatan va en equilibrio trasero inestable haciendo aspavientos y monadas, que es lo guay. Con las prisas por la Yésica,o por que se les chafa el arreglo capilar de cenicero combinado con media melena en la nuca, o porque están convencidos de que nunca les pasa a ellos, siempre a otros, no se han puesto el casco, ni chichonera, ni ná de ná.
Pasan la gasolinera de Zarandona, paraíso de la novia, y el Javi se come el cruce. No tiene muy claro si el semáforo está en verde, rojo o amarillo, porque no importa, porque él vuela y es el mejor. Y …volando, volando, no ve el lento cochecico rojo guiado por una señora joven y entrada en carnes que se los traga sin haber pedido aperitivo de fin de semana. El Javi y el Jonatan hacen piruetas airosas por encima del metal rojo con la banda sonora de un crassss de chapa y huesos escacharrados. Los zapatos quedan sembrados aquí y allá. Los zagalones están tirados e inconscientes sobre el suelo sucio del cruce entre todo el desvarajuste han montado, cien peatones miramos con asombro y algo de pena, veintisiete móviles llaman al 112, dos ambulancias llegan.
Una chica que los conoce, que sabe que son los hijos de tal y cual, recoge amorosamente los zapatos y los abraza como si fueran un cachorro, mientras mira como trabajan los de emergencias.
El casco no es un invento moderno quizá porque muchos hombres han tenido la inteligencia mínima necesaria para reconocer el valor de lo que un casco proteje.
