Contaminación
Miércoles, Octubre 10th, 2007
Cambiando de barrio, del centro a la Molineta, dejé de lado el sonsonete permanente de motos, autobuses, coches desesperados en semáforo, coches con mega hiper equipo de música. El ruido es la peor de las contaminaciones, sólo lo puedes esquivar cerrando ventanas o poniendo kilómetros por medio, hacia el campo. Es más, produce estrés, desasosiego.
En Molinica, igual que en otros sitios ponerse totalmente a salvo de la contaminación es muy difícil. La contaminación debe ser una de las ventajas del mundo civilizado, sólo que a mí algunos aspectos de la civilización me parecen especialmente dolorosos.
Tengo un olfato muy despierto. No es una nariz de perfumista pero sí un órgano que se lanza a captar variaciones en los alrededores como nariz de perro. Este verano, para dormir, he intentado pasar del aire acondicionado y abrir ventanas, cuestión de ecología y también de economía. Conozco a mucha gente que le pasa como a mí, agradece un refrescante momento de aire acondicionado, pero nada más.
Algunos días ha sido misión imposible, hacía mucho calor y al final no quedaba otra que conectar al aparato después de la vuelta 2.537 en busca del sueño. Otros días tenía éxito, me dormía plácidamente con mi ventanica abierta, bajo la luz naranja de la farola, pero ahí, en ese intríngulis aparecía un toque contaminante insospechado y familiar: un insidioso olor a ajos líquidos que entra por la nariz, se instala en el cerebro y dispara los resortes de los párpados a las seis de la mañana.
Los hijos de Arturo Carbonell empiezan turno a esa hora y sacan el mortero gigante machacando dos millones de dientes de ajo de golpe, su aroma se extiende desde la cuesta del Vinagre hasta el muy residencial barrio de la Molineta poniendo en huída a “mi” sueño (no sé qué les pasará al resto de los vecinos). No sería de extrañar que ante tamaño conjuro un cliente del “Arco Iris” despertara de su trance.
Sería de agradecer que los hijos (nietos a estas alturas de la historia) diesen el pelotazo del año y vendiesen su nave y el secadero para hacer unos cuantos duplex con jardín. Algunos dormiríamos más tranquilos.
¿Se puede considerar la peste a ajos contaminación?
Con ánimo constructivo les agradezco que me pongan a salvo de los vampiros unos cuantos días al año, no es todo malo.