Urbanismo sanitario
Domingo, Septiembre 23rd, 2007
El dolor de espalda me llevó al médico y, en un alarde de originalidad me recetó paseos acelerados por las calles de Molinica del Señor.
Una, que es disciplinada, lo cumple a pies juntillas con unos zapatos cómodos, música para poner banda sonora y ánimo para aguantar los sudores.
He comprobado que sea dolor de espalda, diabetes, problemas cardiacos, sobrepeso, rinitis o conjuntivitis la receta inicial es siempre la misma: “poco plato y abundante suela de zapato”.
Poniendo mucha voluntad te lanzas a la calle e intentas estirar el cuello y levantar la cabeza, para ponerle garbo a la marcha, y medio kilómetro más tarde compruebas que no escuchas la música porque los ruidos del tráfico te lo impiden. Y debes caminar mirando porque las señales de tráfico, las farolas, las papeleras y los pivotes contra los malos aparcadores están en medio de tu camino y tienes que andar esquivando mobiliario urbano. Con un poco de suerte hasta pisas una mierda de perro, ya se sabe que es una especie de conjuro para que te toque la lotería, de ahí la suerte.
A mal tiempo buena cara y piensas que sería peor si llevaras el carrito de la compra, si fueras madre y empujaras un carrito de bebé o si abrieras paraguas.
Podríamos entender la política del ayuntamiento como una muestra de poco cariño hacia los peatones y la guarrería de los propietarios de perro como una falta de respeto, pero una es reflexiva y sabe que todo responde a una meditada cuestión sanitaria: caminar te pone en forma, caminar y estar muy atento a los obstáculos del camino, anticipar su aparición y esquivarlos mantiene alerta el cerebro y te pone a salvo del alzheimer.
¡Lo que no piensen ellos!
El dragón y la princesa