Visceralidad

visceralidadcolorgris.jpg

Después de los cuarenta y cinco transmutó a la rara cualidad física, cada vez que hablaba el hígado se le salía por la boca y tras él, en ordenada procesión el resto de sus órganos internos. Un hecho poco reseñable, le ocurría sólo cuando pensaba y hablaba mal de alguien.

Su marido la miraba de través, reprochando ese ataque de visceralidad y ella, con paciencia infinita se los volvía a tragar rectificando toda palabra dicha.

Estos dibujos están hechos durante los claustros. No es que me aburra, es que hacemos demasiadas reuniones y además yo soy capaz de hacer dos o tres cosas a la vez.

 

Leave a Reply