Lección 1: VALOR DEL VIAJE
Siempre intento escribir sobre mis viajes a toro pasado y no me sale la crónica, ya no tiene sentido hablar sobre las caminatas interminables saltando entre piedras, esquivando turistas ansiosos por ver, las colas, la emoción de descubrir lo que siempre has visto en los libros.
La lectura de libros de viajes es interesante, pero sólo puede sustituir de una forma parcial el estar allí, oliendo los sudores de los otros, comprobando el esfuerzo, la premura por llegar al trabajo del nativo. A veces dudo del valor del turismo masivo, pero siempre repito, señal de que olvido lo malo del viaje.
Recomendación:
”Una historia en bicicleta” de de Ron McLarty, novelita entretenida sobre el viaje de un gordo en busca de la persona oculta bajo sus grasas.
Leído en ratos de descanso en Atenas.
Lo que vale es la caminata atenta que te hace aprender algo, la columna del Partenón es mera excusa para salir de casa y cambiar de aires, tomar el sol (he conseguido un meritorio moreno agrícola en los brazos y el cuello a pesar del factor 50), la agonía de las agujetas, que te hace valorar lo sabrosa que es tu vida rutinaria de las no vacaciones, lo ordenada que es tu casa, lo valioso que es tu cuarto de baño, lo azul gris que es tu cielo, lo entretenido de tu vida diaria.
