Lección 3: … y luego dicen que Molinica está sucia
Viernes, Julio 27th, 2007
Nada más llegar a Atenas me brota la histérica neura higiénica, en el breve tramo de la estación de Omonia hasta la calle Marni.
Siempre he pensado que Molinica está sucia, y en ese momento entendí que cualquier hito se puede superar, y lo que a mí me parecía un basurero no lo es tanto.
Mi primera tarde en Atenas fue deprimente, la neura higiénica fue duramente provocada por millones (sin exagerar) de chicles negramente pegados en las aceras, millones (sin exagerar) de colillas en los rincones de las aceras más tortuosamente irregulares que mis ojos han visto, millones (sin exagerar) de papeles y bolsas volanderas, millones (sin exagerar) de restregones pringosos de comida. Es evidente que la municipalidad de Atenas ha tirado al toalla, o nunca la ha tenido en este tema, porque en unas aceras montaraces es imposible limpiar eficazmente.
A diario intento controlar este ramalazo evitando pensamientos y frases sobre limpieza y orden, pero he de confesar que elegí el hotel Golden City de Atenas porque la mayoría de los comentarios en Booking coincidían en lo limpio de las instalaciones y lo bueno del desayuno, y es verdad, limpio como una patena, cambio diario de sábanas y desayuno aceptable.
Molinica está “relativamente” sucia, sólo que nos acordamos de aquella época en que las madres barrían y “rojíaban” lo primerico la puerta de la calle, incluso había quien la fregaba, ya que ese trozo era la antesala de la propia casa. La memoria nos hace jugarretas. La añoranza es muy mala.
Como soy de ánimo práctico (bueno, casi siempre) dejé de pensar en la mierda circundante y entendí que esta era un desperdicio mirar sólo al suelo cuando Atenas tiene uno de los cielos más rabiosamente azules del mundo.