Y fin… de curso

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Corregir exámenes es aburrido.
Por varias razones:

1º.-  Ya te lo sabes, así que cuando un examen es muy bueno no te ofrece novedades. A veces las respuestas al examen son excepcionalmente buenas. Es aburrido pero te alegra la tarde.
2º.- Ya te lo sabes y cuando un examen es muy malo surgen reflexiones  varias:

-          La maestra, es decir yo, es una inútil, incapaz de comunicar correctamente con el autor del entuerto (alumno). Dejarse llevar por la tendencia autoinculpatoria propia del catolicismo es una tentación que todo maestro siente y que no ayuda nada a desarrollar actividades  zagalones  de entre cuarenta y ochenta kilos.
-          El sujeto está en posesión de una inteligencia normal, pero está  en fase adolescente y en su cerebro manda más la hor_mona que la materia gris. Niños muy listos que entre los doce y los quince años apartan su inteligencia al  estado latente y dejan paso al primate que lleva dentro (granujiento en la mayoría de los casos). El paso del tiempo cura esto, lo cual es un alivio.
-          El sujeto está en fase adolescente y nunca ha tenido inteligencia necesaria para manejar los conceptos abstractos con los que tienen la manía de rellenar los libros. En cada clase te encuentras varios casos de sujetos  en esta triste situación. Atados a un banco escolar, sin valorar las consecuencias de esta privación de libertar, y sufriendo las consecuencias de una política igualitaria de lo más falso. No es verdad que las personas seamos iguales más allá de la verdad evidente de que todos somos humanos.
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En la historia hubo un genio que se devanó los sesos para dar con la utopía de la educación universal (oiga, es un gran invento) pero, quizá porque uno siempre desea lo no tiene, cargó todo el peso educativo sobre la formación libresca mientras esquivaba cientos de habilidades técnicas  necesarias para que germine una tomatera, circule el agua por una  tubería,una conserva no reviente y el bajo de un vestido quede recto y en paralelo al suelo.
Los que han desarrollado y aplicado esta idea en las aulas juegan con  adolescentes en abstracto y están convencidos que vivir en un aula es por sí mismo un signo de privilegio y felicidad (idea cojonuda en una sociedad miserable como las España de los años 20  y 30) y esa idea es falsa porque el mundo se ha movido mucho desde entonces.
Y no crean que esto ha cambiado, extrañamente hay rumores de que en los próximos años los alumnos de ESO perderán una de sus horas de Educación Física semanales (tienen dos) a favor de matemáticas o literatura. Realmente estos zagales necesitarían una hora diaria de educación física intensa para desgastar sus excesos energéticos y luego poder centrarse en cuestiones más profundas y abstractas con la paz que produce el cansancio físico.

A todo programador educativo habría que castigarlo en aula de ESO con treinta alumnos medianitos para comprobar la eficacia de sus ideas…

 

Una reflexión hecha entre un mar de exámenes por corregir. Los niños se han ido a casa para disfrutar de sus hermosas vacaciones y nosotros entramos en el mar de papeles.

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