El cabrón natural

Hechos del cabrón natural

Coges la tijera y le dices a Pepito que meta el dedo en medio, que no hace daño. Cuando lo hace cierras fuerte. ¡ Guau! Echa sangre y  llora.  Sales con cara de susto a avisar a la seño y le dices que Pepito se ha cortado.
Subiendo por la escalera, empujas a quien te estorbe. Es que son tontos y lentos. Caen como piedras.

Una niña de pelo largo tiene su  melena para que tú le des tirones, le pegues un chicle masticado o le des un tijeretazo.

Si lanzas una pelota muy fuerte y sin mirar seguramente le dará a alguien. Eso es divertido. Dar balonazos haciendo como que tienes mala puntería es divertido.
Seguro que Pepito, que es tonto, llora si le pinchas con el un lápiz recién afilado. Si le pinchas con un punzón seguro que llora y además echa sangre. Eso de la sangre es algo misterioso.

Pepito pinta muy bien, no se sale, los círculos le salen redondos, los hombres tienen ojos y manos.  ”Mira mira lo que he hecho” te dice. Así, está mejor roto, hecho cachitos pequeños.
Dentro de la cartera hay un bocadillo y un zumo. Lo sabes porque el tonto de Juan te lo ha enseñado. Sin que se de cuenta lo coges y lo abres, das un trago y lo tiras. Se ha hecho un charco pegajoso en clase. Igual hasta alguno se resbala y se cae.
En el baño, amasas papel higiénico y lo lanzas fuerte al techo, allí se queda pegado.
Una bola gorda de papel higiénico en el desagüe y abres el grifo muy, muy abierto. Lo mejor es entrar en clase y decir que lo ha hecho Pepito, que tú lo has visto.
Un chorro de cola blanca en las manos, lo restriegas y ya está, unos guantes. Todo lo que tocas se pringa y cuando se seca te lo tienes que quitar como si fueran pielecitas.


Hay críos, con tres, cuatro años que todo lo que tocan estropean, todo el que se les acerca llora y que sonríen cuando esto pasa, disfrutan de la desgracia ajena y la propician.  No tienen sentido del peligro, ni de la propiedad, ni del cuidado sobre todo si el peligro afecta a otro, la propiedad es de otro y se trata de tener cuidado o cariño hacia otro.
Aparecen en cualquier familia acumulando la malaleche de generaciones previas, igual que se acumulan genes para el pelo castaño o la calvicie.
Muchas veces te preguntas cómo es posible que de padres tan normalmente estupendos haya nacido tamaño cabrón.
Unos padres amorosos, muchas conversaciones pacientes,  mirar mucho hacia otro lado para no pillarlo siempre con las manos en la masa, sólo cuando no queda más remedio, esquivar el conflicto  para que todo no sea una pura discusión represiva,  mucha indulgencia,  estrictas recomendaciones y normas conseguirán que  el crío crezca  y sea una buena persona. Esto supone un trabajo arduo para los padres.
En otros casos en otros casos puede pasar de todo,  desde lo mejor hasta lo peor. Imposible hacer pronósticos En ese caso te queda cruzar los dedos (que normalmente no sirve para nada), o rezar (que también sirve para poco) y sobretodo, si la evolución ha sido mala, no cruzarte en su camino ni como marido/mujer, ni como jefe/a, ni como subordinado/a, ni como amigo.
 

http://96kms.blogspot.com/2006_06_01_archive.html
 Esta foto, robada de un blog me viene como anillo al dedo. A modo de pago el link del susodicho, que ha perdido la olla un poco,  como yo.

Baby.jpgPuede ser incluso que el crío sea más dulce que una piruleta, pero, la verdad…. una tiene sus dudas.

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