Archive for Junio, 2007

El cabrón natural

Sábado, Junio 30th, 2007

Hechos del cabrón natural

Coges la tijera y le dices a Pepito que meta el dedo en medio, que no hace daño. Cuando lo hace cierras fuerte. ¡ Guau! Echa sangre y  llora.  Sales con cara de susto a avisar a la seño y le dices que Pepito se ha cortado.
Subiendo por la escalera, empujas a quien te estorbe. Es que son tontos y lentos. Caen como piedras.

Una niña de pelo largo tiene su  melena para que tú le des tirones, le pegues un chicle masticado o le des un tijeretazo.

Si lanzas una pelota muy fuerte y sin mirar seguramente le dará a alguien. Eso es divertido. Dar balonazos haciendo como que tienes mala puntería es divertido.
Seguro que Pepito, que es tonto, llora si le pinchas con el un lápiz recién afilado. Si le pinchas con un punzón seguro que llora y además echa sangre. Eso de la sangre es algo misterioso.

Pepito pinta muy bien, no se sale, los círculos le salen redondos, los hombres tienen ojos y manos.  ”Mira mira lo que he hecho” te dice. Así, está mejor roto, hecho cachitos pequeños.
Dentro de la cartera hay un bocadillo y un zumo. Lo sabes porque el tonto de Juan te lo ha enseñado. Sin que se de cuenta lo coges y lo abres, das un trago y lo tiras. Se ha hecho un charco pegajoso en clase. Igual hasta alguno se resbala y se cae.
En el baño, amasas papel higiénico y lo lanzas fuerte al techo, allí se queda pegado.
Una bola gorda de papel higiénico en el desagüe y abres el grifo muy, muy abierto. Lo mejor es entrar en clase y decir que lo ha hecho Pepito, que tú lo has visto.
Un chorro de cola blanca en las manos, lo restriegas y ya está, unos guantes. Todo lo que tocas se pringa y cuando se seca te lo tienes que quitar como si fueran pielecitas.


Hay críos, con tres, cuatro años que todo lo que tocan estropean, todo el que se les acerca llora y que sonríen cuando esto pasa, disfrutan de la desgracia ajena y la propician.  No tienen sentido del peligro, ni de la propiedad, ni del cuidado sobre todo si el peligro afecta a otro, la propiedad es de otro y se trata de tener cuidado o cariño hacia otro.
Aparecen en cualquier familia acumulando la malaleche de generaciones previas, igual que se acumulan genes para el pelo castaño o la calvicie.
Muchas veces te preguntas cómo es posible que de padres tan normalmente estupendos haya nacido tamaño cabrón.
Unos padres amorosos, muchas conversaciones pacientes,  mirar mucho hacia otro lado para no pillarlo siempre con las manos en la masa, sólo cuando no queda más remedio, esquivar el conflicto  para que todo no sea una pura discusión represiva,  mucha indulgencia,  estrictas recomendaciones y normas conseguirán que  el crío crezca  y sea una buena persona. Esto supone un trabajo arduo para los padres.
En otros casos en otros casos puede pasar de todo,  desde lo mejor hasta lo peor. Imposible hacer pronósticos En ese caso te queda cruzar los dedos (que normalmente no sirve para nada), o rezar (que también sirve para poco) y sobretodo, si la evolución ha sido mala, no cruzarte en su camino ni como marido/mujer, ni como jefe/a, ni como subordinado/a, ni como amigo.
 

http://96kms.blogspot.com/2006_06_01_archive.html
 Esta foto, robada de un blog me viene como anillo al dedo. A modo de pago el link del susodicho, que ha perdido la olla un poco,  como yo.

Baby.jpgPuede ser incluso que el crío sea más dulce que una piruleta, pero, la verdad…. una tiene sus dudas.

Ya queda menos

Viernes, Junio 29th, 2007

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Me deja fuera de juego al decir que le tengo manía a su hijo. ¿Será verdad?

Debería hacer un inventario de todos las travesuras que cada uno de estas criaturitas para evitar la duda que me corroe.

Corrupto el brazo tonto de Maria Teresa cuando le dio una bofetada a Adrián.

Han salido al patio sin pedir permiso porque están en su derecho.

El hecho es que vivir en una mundo sin normas es muy cansado y empiezo a estar harta.

Marta viene con su madre y aguanta el chaparrón de reproches, ambas vienen sucias.

Lucía un gran manchurrón en su sintética camisa roja, escamitas de caspa orbitaban entre nosotras y no eran mías.

Míos eran los pelos del cogote, tiesos como púas, cada vez que me tocaba.

Tocaba ser la mala de la película, salté sobre la realidad y lo he dejado pasar de curso: que se estrelle con otro.

En otro momento le debería decir que más que manía a su hijo le tengo manía a ella, oculta tras una máscara de gotelé Max Factor a las nueve de la mañana, como un ladrón de bancos.

Bancos de sardinas plateadas paseaban en mi clase, en la fantástica explicación de los fondos marinos.

Azul marino es el ánimo que tengo. No ha llegado al negro, pero todo se andará.

Tengo una banda en mi clase, encabezada por un cabrón natural, que este año me ha dado mucho trabajo. Estoy exhausta.

Otro día explicaré qué es un cabrón natural.

Y fin… de curso

Sábado, Junio 23rd, 2007

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Corregir exámenes es aburrido.
Por varias razones:

1º.-  Ya te lo sabes, así que cuando un examen es muy bueno no te ofrece novedades. A veces las respuestas al examen son excepcionalmente buenas. Es aburrido pero te alegra la tarde.
2º.- Ya te lo sabes y cuando un examen es muy malo surgen reflexiones  varias:

-          La maestra, es decir yo, es una inútil, incapaz de comunicar correctamente con el autor del entuerto (alumno). Dejarse llevar por la tendencia autoinculpatoria propia del catolicismo es una tentación que todo maestro siente y que no ayuda nada a desarrollar actividades  zagalones  de entre cuarenta y ochenta kilos.
-          El sujeto está en posesión de una inteligencia normal, pero está  en fase adolescente y en su cerebro manda más la hor_mona que la materia gris. Niños muy listos que entre los doce y los quince años apartan su inteligencia al  estado latente y dejan paso al primate que lleva dentro (granujiento en la mayoría de los casos). El paso del tiempo cura esto, lo cual es un alivio.
-          El sujeto está en fase adolescente y nunca ha tenido inteligencia necesaria para manejar los conceptos abstractos con los que tienen la manía de rellenar los libros. En cada clase te encuentras varios casos de sujetos  en esta triste situación. Atados a un banco escolar, sin valorar las consecuencias de esta privación de libertar, y sufriendo las consecuencias de una política igualitaria de lo más falso. No es verdad que las personas seamos iguales más allá de la verdad evidente de que todos somos humanos.
-          

En la historia hubo un genio que se devanó los sesos para dar con la utopía de la educación universal (oiga, es un gran invento) pero, quizá porque uno siempre desea lo no tiene, cargó todo el peso educativo sobre la formación libresca mientras esquivaba cientos de habilidades técnicas  necesarias para que germine una tomatera, circule el agua por una  tubería,una conserva no reviente y el bajo de un vestido quede recto y en paralelo al suelo.
Los que han desarrollado y aplicado esta idea en las aulas juegan con  adolescentes en abstracto y están convencidos que vivir en un aula es por sí mismo un signo de privilegio y felicidad (idea cojonuda en una sociedad miserable como las España de los años 20  y 30) y esa idea es falsa porque el mundo se ha movido mucho desde entonces.
Y no crean que esto ha cambiado, extrañamente hay rumores de que en los próximos años los alumnos de ESO perderán una de sus horas de Educación Física semanales (tienen dos) a favor de matemáticas o literatura. Realmente estos zagales necesitarían una hora diaria de educación física intensa para desgastar sus excesos energéticos y luego poder centrarse en cuestiones más profundas y abstractas con la paz que produce el cansancio físico.

A todo programador educativo habría que castigarlo en aula de ESO con treinta alumnos medianitos para comprobar la eficacia de sus ideas…

 

Una reflexión hecha entre un mar de exámenes por corregir. Los niños se han ido a casa para disfrutar de sus hermosas vacaciones y nosotros entramos en el mar de papeles.

Blandiblú

Viernes, Junio 8th, 2007

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Muchos críos de ahora son blanditos. Podríase pensar que es genético, pero no , todo es resultado de la educación más esmerada.

“Niño mimado, niño estropeado” decía Dña Ana: razón tenía la buena mujer precisando que el concepto de mimo actual es el suyo multipliado por siete.  En apariencia muchos padres se agobian por los contratiempos que sus niños pueden sentir y, en consecuencia, ponen a salvo al crío de cualquier sinsabor que le toque probar.

Digo en apariencia porque ese exceso de mimo muchas veces enmascara indiferencia y falta básica de amor.
Los niños de ahora no se caen, no se hacen raspaduras en las rodillas porque los parques están alfombrados; si son capaces de montar en una bici o en unos patines, será con coderas, espinilleras, casco; si van de excursión será con una Biblia de recomendaciones sobre salud y dieta determinada por lo que le gusta al sujeto:   un carretón de golosinas;  un insulto es una ofensa que puede llevar a los padres a reñir al agresor sin preocuparse de que el otro sea tan niño como su propio niño; un  incidente con un compañero es acoso; las notas malas son resultado  de un compendio de factores siempre externos a la criatura y que intentan justificar el “fracaso”:  ”su” niño es la víctima de la ineficacia del sistema educativo, de las enfermedades psicológicas y físicas que el pobrecico sufre, del estrés,   la intolerable  presión que el escolar vive (tiene que hacer deberes) y nunca, nunca será la consecuencia directa de que:

a) el crío es un zoquete.

b) no trabaja lo mínimo.

c) es incapaz de organizar  los treinta objetos que debe controlar (material escolar, ropa, juguetes).

Empecé poniendo este título porque tengo la sensación de llevar entre manos una generación blandiblú: blandos ante la exigencia, el esfuerzo, perezosos, quejicas, y encima con el respaldo unánime de sus señores padres. Trabajar en enseñanza es cansado  física y mentalmente y,  el mero cansancio  no justifica la persistente sensación de estar en un tarro de blandiblú, pringada hasta las cejas de un líquido asqueroso que,  en nada,  no me dejará respirar. Blandiblú era una materia viscosa, juguete que se vendió durante un tiempo para probar  la resistencia de la infancia y sus madres a las materias asquerosas.  Un gel más denso que un champú y menos  que la miel que tenía la facultad de escurrirse entre los dedos, lo más parecido a un moco verde en frasco.