Archive for Noviembre, 2006

El ogro bicéfalo

Martes, Noviembre 14th, 2006

Un ogro es un mal sujeto que tiene la  costumbre de comer niños, mientras más tiernos mejor. No se sabe de dónde los saca. Está ojo avizor hasta que un crío se le cruza en su camino y entonces lo asusta, lo pasma. El crío pierde el sentido del susto y él se lo zampa, sin sal ni nada.
Esto es lo que ocurre a los ogros comunes pero el ogro Isidoro era especial y  tenía un gran problema.

Nació con dos cabezas pegadas a un cuerpo macizo. Como su abuelo por parte de madre se llamaba Isidoro su madre decició repartir el nombre entre las dos cabezas  para que el ogrito no se hicera un lío.  Le puso ISI a la cabeza derecha y DORO a la izquierda cabeza. 

ISI era una cabeza de poco apetito, con una lechuguita y un tomate se saciaba, DORO había salido más ogresca en sus costumbres y se le hacía la boca agua sólo con pensar en la tierna carne de un niño.  

 ogropequ Continuará….

¡Qué emoción!

Sábado, Noviembre 11th, 2006

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  NOVIEMBRE, Jueves 9
Concierto 399 (2º de temporada)
Orquesta de Cámara Leos Janacek (*)
 
 
  Jakub Cernohorsky, concertino-director
  Martina Bacova, violín
 
Respighi Danzas y arias antiguas. III Suite
Otmar Macha Elegía para violín y cuerdas
Dvorak Mazurek op. 49
Eduard Drizga
Pequeña suite para cuerdas
Britten
Sinfonía simple

 

Otra vez en el auditorio Víctor Villegas, concierto de cámara que no despertó el entusiasmo de otros eventos anteriores pero que me lleva a decir: ¡Qué emoción! como aquel personaje de  Viki el Vikingo cuando todo tenía visos de arreglarse y de terminar bien. No sé por qué me acuerdo de este dibujo animado, ni siquiera es un recuerdo de mi infancia.

Bien fue, bien terminó. Una orquesta eficaz que nos da la oportunidad de observar la variedad fisica entre los nacidos en los países del Este, desde el sujeto alto, moreno con tinte mediterráneo hasta el más puro eslavo (escuchar música no impide observar a los músicos y al público asistente).

La música de Otmar Macha y de Suk fueron una sorpresa para mí, me gustaron las dos piezas gracias a la tensión dramática y ágil que ponen sobre el escenario. Habría perdonado a Dvorak ya que la mazurca (bastante popular) será muy racial, pero debía ser la música de un pueblo amante del lío y la confusión, resultó música a barullo.

Bonita la solista, bonita, lista, buena estudiante, habilidosa, guapa y excesivamente descocada, no estuvo muy afortunada en la elección del trozo de tela brillante que se puso por la parte delantera del torso, por detras había unos hilicos y una espléndida espalda al aire. ¡Qué emoción! habría dicho el amigo de Viki el Vikingo al oír su traducción de su elegía de Macha. ¡Qué emoción! debieron decir los señores asisteviki el vikingo.jpgntes al ver aquella tierna espalda. (sin comentario)

Impresionada quedé con el público, variado en su aspecto y aliño indumentario aunque merece mención que  el promedio de edad supera ampliamente los cincuenta. Gente de bien, muy arreglada, amable, aparentemente todos se conocen, por algo son asociación, somos asociación. El ¡Qué emoción! más que nada corresponde a lo bien que me hace sentir pertenecer a este grupo. Le debo dos abrazos a mi “S” que hizo fuerza para que nos apuntásemos a este chorro de eventos musicales.

Mencionar la señora que en la cafetería, acompañada por un caballero entrado en años luce un collar modelo tres vueltas y media más propio de Carmen Franco que de otra persona, aunque he de decir que yo nunca me lo pondría para salir a la calle pero sí para hablar catalán en la intimidad de mi hogar, es decir, mirarlo de vez en cuando rebrillar envuelto en un fieltro negro. Me gustan los objetos brillantes  y pequeños como a las urracas.

Si parece que estoy alucinando es efecto de la tila que me he tomado.

Faltan cuatro días para el Réquiem       ¡Qué emoción!

¡ Que vienen los rusos !

Martes, Noviembre 7th, 2006

mahlerMe encuentro, camino del auditorio y caminando bajo la lluvia (está lloviendo en Murcia) a mi hermanico mayor y a su señora, muy aficionados a lo musical. En la puerta del mismo, allá a lo lejos,  a Pilar (la directora de mi coro), que estoy segura ha venido a captar la esencia de un coro ruso, y a su señor esposo.
Es el estreno de nuestro abono sinfónico y estamos contentos, como niños con zapatos nuevos.

 Gustav Mahler -

Sinfonía nº 2 en do menor, “Resurrección”

Orquesta y Coro del Teatro Mariinsky de San Petersburgo

Valery Gergiev, director

http://www.balletandopera.com/?play_theatre=5

http://es.wikipedia.org/wiki/Teatro_Mariinsky
 

http://www.soloarquitectura.com/proyectos/perrault_teatromariinsky.html
 

Pasados  diez minutos del comienzo sabía que me he equivocado al no haber oído nunca la pieza que allí se ejecutaba. Cuando estaba terminando la obra deduje que es una estupidez oír una obra como esta en un aparato de música, siempre tendrás la tentación de bajar el volumen para que no se te muera del susto en uno de los fortísimos súbitos.La obra no es fácil de seguir ya que la configuración melódica basada en la repetición pasó a segundo plano. En algunos momentos escuchamos música extraterrestre cuando los instrumentos se diluyen y flotan gracias al contraste del gong y las arpas. Quedamos extrañados cuando en la lejanía se oyen trompas e instrumentos fuera de nuestra vista. Es la primera vez que veo tocar con la parte posterior del arco de los contrabajos: al legno, creo que se llama esa forma de ejecutar. Mahler quiso poner en música sus reflexiones sobre la muerte y lo hace sin pesadumbre ni amargura quizá llevado por la esperanza de la Resurrección.
El auditorio abarrotado, hasta la bandera, digno es de mención el silencio y la disciplina del público que se ha tragado millones de toses y carraspeos, aunque aún hay quien lleva los caramelos sin pelar.
¿Cuándo se va a registrar a los golosos para quitarles tamaña  arma sonora?
Abarrotado de músicos: 94 contados, incluyendo un grupo de percusión lucido aunque no espectacular. En algún momento he tenido la sensación del que el del triángulo entraba fuera de tempo, pero puede ser es, una impresión mía.
Abarrotado de coro: 74 recios rusos ordenadamente colocados de pie en el fondo del escenario. Aún siento el hacinamiento. Han esperado pacientemente hasta romper como un bloque compacto y único después de estar cuarenta minutos de pie sin mover una ceja, sin bailotear sobre sus pies, sin muestra de impaciencia y sin mediar palabra. La trabazón entre todos ellos en los pianos ha sido impresionante. ¡Guau!

Este coro no tiene nada que ver con un coro español. Hay algo, escuela, cualidades físicas, disciplina o formación que le da un toque característico de calidez extrema. Es que son rusos, en resumen.
¿Será consecuencia del frío siberiano (hay que compactarse para entrar en calor) o de 50 años de disciplina comunitaria, ejem, comunista bajo la mirada de la KGB que lanzaba a Siberia al que hacía un fallo (aunque diese gusto escucharlo)?

Completico  de  solistas: Zlata Bulycheva, una contralto eficaz y fría junto a Olga Kondina   una soprano divina de la muerte (perdón por la tópica expresión  pero ha sido la responsable junto con ese coro insinuante de la lagrimita que se me ha escapado) han hecho realidad maravillos sus frases.

Valery Gergiev, el director,  no necesita la tarima, no usa batuta. Mueve las manos con elegancia, se crece en los crescendos, extiende el gesto y reclama la energía Mahler volcó en su obra.
Merecieron la gustosa ovación que el público les dio durante más de cinco minutos.
http://www.deccaclassics.com/artists/gergiev/

http://en.wikipedia.org/wiki/Valery_Gergiev

El público ha intentado conseguir,  y lo ha conseguido,   el silencio absoluto en algunos momentos, el director nos condujo al silencio igual que llevó a la orquesta hasta un hilico de música. A pesar de eso, se constata que la humanidad amontonada produce un crepitar mínimo y presente en todo momento.No estaría de más que el auditorio revisara el estado de algunas butacas. Hay personas que pasan un mal rato en un asiento que cruje en medio del silencio de la sala.
¿Nos gustó? Yo diría que sí. Los comentarios entre el público asistente era de cierto entusiasmo (la gente del ciclo sinfónico es poco expresiva a no ser para recriminar a alguien que hace ruido).
Esta vez no había berenjenas en “Los pequeños”, nos conformamos con un plato de sangre y unas pulgas: ¡Menú con reminiscencias draculínicas, no culinarias¡

Ensayos Mozart II

Miércoles, Noviembre 1st, 2006

velicas

-Un fallo bien hecho siempre da gusto escucharlo Manolo dixit,   durante el ensayo.
Es una forma de criticar sin criticar al que se equivoca. Manolo a veces sabe ironizar con ánimo educativo y sin hacer sangre.
Un fallo bien hecho da gusto escucharlo siempre que uno tenga puesta la máquina de crear nuevas músicas (yo soy de carácter más rígido que Manolo) Cuando se trata de interpretar fielmente lo que alguien compuso un fallo bien hecho es un desastre y nos lleva al aburrimiento y a llenar más márgenes de partitura de dibujitos. 
Jaja. ¡Qué mala!