Perkustra o cómo alborotar dentro de un orden
Nadie me dijo que el espectáculo de Perkustra era para niños, así que yo solita, sin ayuda de nadie entré en la boca del lobo.
El Villa de Molina casi lleno, con un tercio de población infantil entre los adultos presentes.
Perkustra es una obra musical donde, sobre un argumento flojo, reina la familia de los instrumentos de percusión. Cinco actores cargados de energía y una actriz madraza desarrollan una historia casi inexistente que cobra fue
rza gracias a la tremenda y rotunda riqueza de los instrumentos musicales usados: Fantástica la marimba, floja la txalaparta, impresionante el sekere con su aspecto de collar de conchas, tembloroso el gong, familiar la batería, sorprendente el cubo de hielos del Ikea, inexploradas las posibilidades sonoras de la voz y el cuerpo como instrumento percutible.
Muy divertido el experimento de polifonía vocal sobre un ostinato de palabras y una armonización rústica. Aparentemente fácil de interpretar la polifonía rítmica para varas largas y palos cortos, eso, aparentemente fácil.
Eché de menos una historia teatral mejor estructurada la palabra magia se repite hasta la saciedad pero la magia de un buen texto no aparece ni por arte de … La autora idealiza la magia pero es incapaz de crear trucos fascinantes con las palabras: ”nadiesperfecto”.
Aún así nos gustó. Los críos disfrutaron de lo lindo siempre que sus urgencias físicas se lo permitieron: la procesión de padres con niños al baño fue constante. ¿Es por eso que a los críos también se les llama meones? Los adultos se rieron, participaron del espectáculo, y creo que como a mí, se les hizo corto.
Consejo:
Si eres una persona incapaz de estar quieta y quieres descargar la energía que te sobra ordenadamente al tiempo que haces algo bello, no lo dudes, hazte percusionista.
Confidencia
Encontrar niños fuera del cole me produce desazón. O los niños son muchos o salen más que cuando yo pasé por la infancia porque ahora los encuentras en cualquier sitio y además fuera de control.
Los padres con los críos bajo techado o en vallado los ven a salvo de cualquier peligro y les permiten campar a sus anchas, no los controlan y creen que cualquier niño por definición es adorable y por tanto tolerable. Disiento.
Sociología patatera aplicada a la infancia:
Suerte tuvimos de que los niños que van al teatro son hijos de familias con ínfulas culturales y por tanto son educados a través del razonamiento constante y la negociación , actitud rentable si el padre (educador) es constante, inasequible al desaliento y si además se lo pasa bien con su chico.
La familia que asiste al teatro unida es familia culturalmente formada, capaz, dentro de un orden teóricamente anárquico y/o firmemente democrático, de controlar a los churumbeles. Con este material humano en la sala constato que nadie nos pisoteó, ni saltó sobre los asientos, ni escupió al vecino de delante, no fuimos insultados ni maltratados de palabra, obra, ni siquiera de omisión. ¿Vuelvo a creer en la humanidad de menos de quince años?
Temas relacionados:
Esto me trae a la memoria la decisión de la consejería de Cultura de eliminar de los ciclos de conciertos escolares a los alumnos de la ESO a pesar de que asistían masivamente (obligados por sus maestros de música y subvencionados por sus ayuntamientos) . Creo que la decisión fue tomada después de evaluar los daños vandálicos que los muchachos fueron dejando a su paso en el auditorio Víctor Villegas en el caso de Murcia. Deprimente.
http://www.molinadigital.es/molina/detalleEvento.jsp?id=7744