Noctámbulos de las tres o el baile no es lo nuestro.

 

Dado nuestro firme propósito de mejora y aceleración  de nuestra  vida social, hasta ahora plagada de música sinfónica, teatro y poco más, hemos dado un paso adelante, abierto nuestras miras y lanzado a una experiencia nueva: noche loca en el Royal Place  de Murcia.  

Nos invitaron unos amigos aficionados al baile y encantados les acompañamos a este sitio donde ellos se sentían como en su casa.
Sí señores, estuvimos bailando. Después de mucho pensarlo, nos animó el ritmo de Mac Navajas reciclado (esta canción tiene muchas versiones y la que pusieron no es la mejor) y nos marcamos un par de piezas más, evitando los sudores excesivos. Quizá también ayudaron algo las dos copas de güisqui que llevaba entre pecho y espalda y  la insistencia de los amigos que nos acompañaban. Ellos disfrutan del baile.
 

Al entrar al local sufrí el efecto “Señora” de forma intensa.

 

Efecto “señora”: desde hace años hay sujetos (dependientes, personas que viajan en autobús, revisores de trenes, camareros) que insisten en llamarme “señora”. Automáticamente yo miro por encima de mi hombro buscando a  esa mujer a la que se dirigen, luego me doy cuenta que me hablan a mí.
“Señora” era mi madre, la señora Anita según la terminología del barrio, pero yo yo No he asumido aún esa edad difusamente madura que implica el término.

 

 En el Royal Place

 

A.-  Hay cientos de señores y señoras, hombres y mujeres maduros que se divierten sanamente, bailan, beben, se saludan entre ellos (se conocen), fuman.

B.- Se fuma mucho. Llegamos a casa apestando a tabaco fumado por otros.
C.- Tiempo ha servían cócteles variados. Ahora puedes tomar alcohol, combinados sencillos tipo cubata, refrescos variados y agua. Como resto histórico de la coctelería queda el San Francisco. Para comer, si conoces al camarero y pasadas las dos te traerá unos bombones de chocolate negro. Creo que esta reducción en la carta de combinados se obedeció a un problema de falta de demanda por la avanzada edad de los clientes que en su mayoría tienen ya azúcar, colesterol y los triglicéridos por las nubes.
D.- Las señoras mayoritariamente calzan zapatos de tacón y llevan colgando muchos abalorios y anillos en los dedos. La lentejuela en los vestidos causa furor junto con el maquillaje denso.
E.- Los señores visten informalmente pero dentro de una corrección espartana: mucha camisa planchadísima, corbatas varias, zapatos relucientes y anillos de al peso.
E.- La observación de los danzantes podría llenar unos cuantos folios, no intento aburrir y además no los observé tanto. Desde el torpe que se mueve como un niño empezando a andar hasta el que baila de forma tan natural como camina hay una gran variedad. Baile y careto de felicidad van paralelos en la mayoría de los casos y a pesar de los tacones.

F.- Hay ciertas músicas que expulsan a los bailarines de la pista. El DJ la pone y ellos huyen despavoridos con mil excusas.
G.- Es un sitio donde los desparejados intentan ligar. Es asombroso que nadie saque a nadie a bailar y que todo quisqui se aferre a su pareja oficial. Así se mata la lujuria y se evita el pecado.
H.- No sé si volveré a este sitio. Me lo tengo que pensar ya que pone en peligro la integridad de mi voz. O hablas a gritos o te callas y a mí me cuesta callarme.
Como no hay ni una sola foto del exterior del complejo del Royal Place, que parece ser un emporio de la celebración y la fiesta me las he ingeniado con el mapa de Google y unos arreglicos con el fotosoffff (kalinka, kalinka…)
 

 royalplace

 

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