Sociología patatera
Lunes, Octubre 9th, 2006
Ví en el “20 minutos” una galería de fotos del festival erótico de Barcelona, uno de los eventos culturales masivos de la pasada semana. Curiosidad manda y perdí un buen rato en mirar las imágenes a la espera de algo interesante, y lo había.
Sin entrar en la apreciación estética del sensual aspecto mayoritario de los artistas ( es como entrar en la valoración de los avances médicos para la adherencia de implantes de labios, tetas, culos y tabletas de chocolate en las barriguitas cerveceras de los chicos) lo que más llama la atención es el público rendido a los pies de las damas y caballeros presentes en el escenario: solo había tíos, de todas las edades, pelajes, grosores, tamaños y estilos personales.
¿Es que no dejan entrar a las mujeres? ¿ Regalan con la entrada un teléfono móvil capaz de hacer fotos?

Una reflexiona ante este hecho singular, reflexiona, busca conexiones y hace memoria e, inmediatamente, aparecen otras imágenes periodísticas donde es rarísimo ver mujeres: manifestaciones en países de oriente medio, protestas por la ocupación occidental, la oposición de la facción contraria, el pensamiento distinto de sus vecinos o cualquier cosa cuestionables. Conclusión: allí tampoco deben dejar entrar a las mujeres.
Hay que precisar el matiz de que el público del festival erótico babea tontamente mientras tira fotos con el móvil y los otros salpican babas mientras vociferan palo, rifle, puño en alto.
¿Por qué los hombres de oriente y occidente tienden a acumularse en masa levantando siempre algo distinto a una herramienta de trabajo?
Podrían levantar picos y palas para hacer zanjas, ladrillos para hacer edificios, el trapo del polvo para hacer relucir los muebles de su casa, o los polvos de talco para suavizar los culitos de sus bebés pero no, tienden a levantar cosas que valoradas objetivamente son vitalmente inútiles.
En justicia no dudo que muchos hacen estas cosas ( útiles para la humanidad) pero no se les ve en los periódicos. Los periódicos y las televisiones están consiguiendo, con su necesidad de rellenar los telediarios, convencernos de que este mundo es un asco.
Conclusión sociológica poco científica: Se constata en los hombres objeto de noticia periodística una actitud de huída del trabajo útil a favor de objetivos de dudosa utilidad práctica ya que no produce beneficios palpables para ellos mismos, sus familias, sus países. Sigo creyendo que una gran parte de la humanidad, masculina principalmente, necesita el apoyo de una super nany (hombre o mujer, es indiferente) que les convenza de las bondades de un trabajo bien hecho y agotador.
Lo que realmente me preocupa es que a estas alturas de mi vida como enseñante (25 años son muchos años) es comprobar que se acentúa la diferencia entre niños y niñas en su rendimiento escolar y básicamente en su actitud ante el trabajo, siempre favorable a ellas.
Esto, verdaderamente, da que pensar.
