Budapest

budapest y danubio budapest desde la ciudadela

Llegamos a Budapest el 22 de agosto en medio de la  calma veraniega. Todo apariencia. . El hotel “Flamenco” nos acogió con el cariño de que son capaces los viajes organizados y el turismo industrial: impersonalmente. Después de dar tumbos de Madrid a Budapest desde las dos de la mañana del día anterior, vinimos a reponernos después de una siesta rotunda y una cena modelo húngaro: ensalada contabilizada y gurullos de pan y carne en salsa. Recuperados del viaje nos dispusimos a dar un paseo, era  el día nacional del Hungría, San Esteban. Apenas doblada la esquina se levantó un viento frío, violento e insultante que nos hizo regresar al hotel. La historia es conocida, un viento huracanado asoló Budapest durante media hora, en la calle había miles de personas viendo el castillo de fuegos artificiales. La lluvia y el viento hicieron que muchísimas personas buscasen refugio  presas del pánico. Una verdadera mala suerte.
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/08/20/internacional/1156109714.html

Hungría es un país que merece ser visitado. El valor de sus edificios históricos es relativo ya que la mayoría son construcciones que intentan rememorar estilos arquitectónicos y urbanísticos de otras épocas, es un país agradable, la gente es tranquila y amable aunque tienen un idioma incomprensible para nosotros. El Danubio es un río esplendoroso y esto lo digo desde el punto de vista del murciano acostumbrado a un río que va camino de no serlo.
Hoy Hungría aparece otra vez en las noticias en medio de una convulsión histórica, una revuelta contra el gobierno que admite haber mentido sobre la situación del país.
Es curioso que la masa actúe cometiendo destrozos para arreglar algo, y digo actuar  no digo pensar ya que las masas no piensan. 

Llamativo es que esas gentes pacíficas salten a la calle enrabietadas  por el peso de una mentira. ¿Hay un poco de falta de práctica  en los usos democráticos? ¡Qué poca paciencia! ¡Qué falta de doblez en el dirigente que libre era de pensar en el peso de sus mentiras pero no de explicarlas en público ni en privado¡
¿Los usos democráticos deber incluir  permisividad por parte de la masa de la mentira de sus candidatos?

Todos sabemos que los políticos mienten, en  época de elecciones mienten mucho ya que prometen lo que saben firmemente que es imposible, y  a pesar de eso les toleramos, es cuestión de dejarse ilusionar o llevar por la dinámica del juego político sin hacernos sangre y sin hacérsela a otros.

¿Es lo democrático un juego de hipocresía por parte de todos los que lo hacen?

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