Música y ruido
Enero 21st, 2012Hace unos años, a finales de octubre, fui a comprar unas patatas al Eroski y, como una seta otoñal, había brotado la navidad: villancicos en el aire, montañas de turrón, las cajeras habían sido agraciadas con un bonito traje de mamá Noel.
¿Conserva la lucidez y la serenidad una cajera después de cuatro meses de villancicos diarios?
¿A cuento de qué viene esta reflexión sindicalística navideña?
Zumba en mi cole un runrún insistente sobre la necesidad de poner un sistema de megafonía. Algunos tienen clarísimo que el invento ayudará a reducir el ruido ambiental que generan los alumnos y también para sustituir la estridencia del timbre por un estímulo mas suave.
Los críos entran y salen de las aulas según su ritmo infantil: hablan, corren, algunos gritan, juegan mientras caminan, echan carrerillas…. no hay intención de hacer ruido, pero les sale así por razones físicas y anímica, al fin y al cabo se han criado en el 2º país más ruidoso del mundo, sólo Japón nos gana en jarana.
La hipótesis defensora de la música ambiental defiende que el alumno embelesado por la música y transido por el respeto que ésta le produce lo hará todo en silencio para dejarse transportar envuelto en acordes mágicos.
Algunos son ingenuos: ¿Cuánto tiempo durará el efecto novedad y deberemos sumar al ruido natural de los críos la musiquilla de fondo?
CUESTIONARIO reflexivo
-¿Es posible el mundo sin música ambiental?
Si. Yo he vivido una parte importante de mi vida sin ella y no me he muerto. Hubo un tiempo en que la música era un acontecimiento extraordinario y mágico, podía ser el tío de la Chirimaita en las fiestas, la banda de música que iba detrás de una procesión, algunas cosas que se oían por la radio o los primeros discos que trajo mi hermano Antonio a casa.
-¿Quién fue el inventor de la música ambiental?
MEJOR NO SABERLO PORQUE DAN GANAS DE MANDARLO A FREIR ESPÁRRAGOS, seguramente un idiota que no tenía que soportarla durante toda su jornada de trabajo.
-¿Es un buen invento?
NO. Tiene fama al caviar de manjar exquisito, si lo comieras a diario perdería valor y lo pondrías al nivel de las lentejas, el pan o los tomates. La música ambiental ya no es música es ruido de fondo que se suma a los motores, los gritos, el viento, el crujir de los edificios y el ronroneo de tus tripas. Una vulgarización de lo maravilloso.
-¿Qué les ha hecho la música para merecer este trato?
Eso me pregunto yo. Que me lo expliquen.
Recordad lo hermoso que es el silencio.













